sábado, 23 de abril de 2016

Mi madre dice que de pequeña me gustaba mucho leer cuentos, que de tanto leerlos hasta los memorizaba tal cual el texto. Yo tengo vagos recuerdos de esa época, sin embargo lo que me gustaría saber es cuando deje de hacerlo y porque. Hasta hace unos años atrás, me decía yo misma, a mí no me gusta mucho leer, prefiero ver una película o simplemente ver la televisión y eso hacía. En la universidad se me hacía muy pesadas las lecturas y para mí eso era un claro indicio que la lectura no era lo mío. Hoy en día termino un libro y empiezo otro, convirtiéndose simplemente la lectura en una parte de mi vida la cuál disfruto mucho. Entonces me pregunto ¿Qué pasó? ¿Desde cuándo me gusta leer? y en este auto-cuestionamiento llegue a la conclusión que desde que me convertí en madre busco ser una mejor persona por mí y por mi hijo. 

Es así que inicio está hermosa aventura con los libros, una aventura que sirve de ejemplo a mi hijo, quien siempre me ve con un libro y me pide que le lea un cuento, una aventura que reforzó hermosas amistades, una aventura que me hace escribir estas lineas y que alimenta mi mente y mi alma. Porque un libro te transporta, te hace soñar y te enseña muchas veces a vivir. Y hoy, qué es el Día del Libro desde este humilde blog comparto estás líneas en agradecimiento a todos esos autores que dejan en cada hoja, en cada libro, una parte de ellos. 

Me despido dejando estás líneas de alguien a quien admiro mucho y de quien diariamente aprendo: 

Mares encantados

El libro es la alfombra mágica de los sueños milianochescos, aquella nave con la cual viajamos de la manera más auténtica, real y cierta posible.
El genio que instala su tienda y recrea la vida en cualquier región, ciudad o universo, sin interferencias ni equívocos.
Es la alfombra mágica que multiplica hasta el infinito nuestras vidas; que lo podemos hacer descender hasta cerca de las copas de los árboles o ascender a las cumbres de las enhiestas montañas.
Nos acercamos con él a ver las flores y el polvo de los caminos, el guijarro de los ríos, la espuma de los océanos y los pedruscos de los páramos.
Como también nos lleva a los castillos inaccesibles, algunos sumergidos al fondo de las lagunas y mares encantados. Otros más allá de cúmulos y cirros del cielo estrellado.
Danilo Sánchez Lihón 


Hasta pronto.

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