Casi todas las familias tenemos un objeto que pasa de generación en generación ha lo largo de nuestras vidas y adquieren con el pasar de los años aquello que llamamos valor sentimental. Estoy segura que muchos al leer estas líneas estarán haciendo memoria de cuál es el suyo. En mi caso, este objeto no llego directamente a mí , sino para mi hijo, un hermoso niño que en la actualidad tiene 2 años y 8 meses de edad y que al empezar a comer heredo la silla que su padre, tíos y primos usaron durante su infancia.
Está silla de comer a diferencia de las de ahora es de madera, de un aspecto muy sencillo y simple pero muy resistente. Recuerdo que antes de usar esta silla mi hijo, utilizo por unos meses una silla que nos regalaron en su baby Shower, una de esas de metal con plástico como son la mayoría de las de ahora y sólo nos duro unos meses ya que cuando un bebé empieza a comer la mayor parte de su comida termina en su cuerpo o en toda la silla, por lo que terminamos dándole de baja rápidamente y empezó a usar la silla heredada.
Está simpática silla de comer lleva en la familia de mi esposo aproximadamente unos 38 años, fue adquirida por mi suegro para el mayor de sus hijos, siendo usada luego por mi esposo y sus hermanas menores. Me cuentan además que incluso; la silla también fue prestada a algunos primos regresando luego nuevamente a casa de mis suegros para ser utilizada por la siguiente generación, primero por una pequeña soñadora que ahora tiene 8 años y es la mayor de las nietas, pasando luego al siguiente nieto, un pequeño gran varón que ahora tiene 5 años y luego pasó a mi hábil e inteligente hijo. Durante la generación anterior la silla fue pintada manteniendo su diseño y color original, hasta que llamo mi atención a fines del año pasado y en la búsqueda de explorar en mí está nueva faceta de la pintura decidí darle una nueva imagen a este útil objeto familiar.
No fue una tarea sencilla,me tomo varias semanas decidir el color que debía ponerle para cambiar ese tono marrón de carpeta de colegio que tenía y; que me bloqueaba la imaginación. Primero le puse un color verde con rojo, faltaba el amarillo y era una silla rastafari, lo cual no me convenció. Así que la deje a medio pintar y me puse ha pintar otras cosas. Sentí que estaba bloqueada con esta silla, para ese entonces, mi hijo empezó a utilizar una silla normal, pero ahora quien necesita la silla es la última nieta de la familia, una gordita bella de 7 meses de edad. Por lo que, no podía dejar por mucho tiempo este proyecto sin finalizar, sobre todo porque el más entusiasmado por verla pintada era mi suegro, quien siempre me preguntaba cuanto tiempo me tomaría pintar la silla y yo respondía siempre una semana más... Mi suegro viajo por fiestas, así que aproveche y me puse como dead line la fecha de su retorno, lo cuál me ayudo a terminar la silla.
Terminé pintandola de color verde, por que el verde representa la naturaleza y casi siempre la tenemos en comedor del patio, junto al jardín; y pinte unos pajaritos de diferentes tamaños que simbolizan el paso de generación en generación. Disfrute mucho pintarla, mi hijo la vio y le encanto por lo que ahora la comparte con su prima. Me pregunto si esta silla llegará ha ser usada por una proxima generación en nuestra familia, y ¿porqué no? uno de mis nietos, si es que los tengo. Sólo sé que ahora no solo mi hijo forma parte de la historia de la silla, sino que yo también!
¿Y tú te animas a contarme que objeto tienes en tu familia que pasa de generación en generación?. ¿Te gustaría volver a darle nueva vida? Seguro que si.
Gracias por leer este post, me encanto compartirlo contigo.
Terminé pintandola de color verde, por que el verde representa la naturaleza y casi siempre la tenemos en comedor del patio, junto al jardín; y pinte unos pajaritos de diferentes tamaños que simbolizan el paso de generación en generación. Disfrute mucho pintarla, mi hijo la vio y le encanto por lo que ahora la comparte con su prima. Me pregunto si esta silla llegará ha ser usada por una proxima generación en nuestra familia, y ¿porqué no? uno de mis nietos, si es que los tengo. Sólo sé que ahora no solo mi hijo forma parte de la historia de la silla, sino que yo también!
¿Y tú te animas a contarme que objeto tienes en tu familia que pasa de generación en generación?. ¿Te gustaría volver a darle nueva vida? Seguro que si.
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